Queremos haceros partícipes de las geniales historias que acontencen en el País de las letras y por supuesto de sus personajes.Su vida se desenvuelve en su tranquilo país, donde se localiza una pequeña ciudad en la que pueden disfrutar de las delicias del campo: montañas, bosques, ríos, flores, hierba, pájaros y mariposas.
Las vocales forman a la Familia Real: rey, reina y tres hijos, dos de ellos muy traviesos. El hecho de que sea la familia más importante justifica su continua presencia, pues son necesarias para formar todas las palabras.
Lógicamente , las consonantes constituyen el resto de los personajes.
Las dificultades las ponen los gigantes, vecinos amigos en otros tiempos, pero enemigos enconados ahora. El más listo de todos, el mago Catapúnn, procura fastidiar siempre a las descuidadas letras. Así pueden explicarse las dificultades lectoras: por qué no habla la H, por qué la G tiene dos sonidos, etc. La situación del País de los Gigantes, a la izquierda, justifica que las letras caminen siempre hacia la derecha ( dirección de la lectura).
Para evitar que los vean los gigantes, los reyes ordenan a los personajes de su país que solamente salgan de noche. Como tropiezan los unos con los otros por la falta de luz, les manda poner unos vestidos blancos y darse la mano para que no se pierdan. Así se justifica que no veamos siempre las letras con cabeza, brazos y piernas. La posición de las manos, siempre preparadas para unirse con la anterior y con la siguiente, justifica los enlaces de unas letras con otras.
Los cuentos son el soporte del método para conocer a las letras como personas de un país. Los dibujos que las representan como tales personajes permiten distinguirlas visualmentey, a través de su forma de hablar y de sus conversaciones, se graba el sonido unido a su figura. Por eso, todos los personajes tienen una doble función: en el plano lingüístico y en el plano humano.
En el primero, con su forma de hablar enseñan a pronunciar correctamente el sonido que representan y facilitan el proceso de lectura (el nombre lo aprenderán los niños más tarde).
En el segundo, encarnan determinadas actitudes: sustentan unos criterios valorativos y mantinen unas relaciones humanas comunes ( tal y como sucede en la vida diaria).



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